martes, 23 de agosto de 2011

El payaso diabolico (Relato)

El payaso diabolico (Relato)


No hace mucho cuando mi nene era bebe, su abuela le regalo un muñeco, un payaso, no quise averiguar a donde lo había comprado o de qué manera lo consiguió, la cosa es que el bebe termino enamorándose del muñeco como todos los niños que se encariñan con un muñeco para dormir y así transitar sus miedos, a mi no me gustaba para nada ese muñeco le tuve idea desde el día que lo vi hasta me daba temor acercarme a la cuna cuando lloraba de noche siempre esperaba el ataque de el payaso, el seguía de acá para allá con su muñeco y era como un mal karma para mí porque no sé si eran ideas mías o sucedían cosas cuando por ejemplo íbamos de paseo con el muñeco, veía accidentes o nos pasaban cosas a nosotros en especial a mí que era la del problema me quede sin trabajo me separe de mi familia. A medida que fue creciendo le fue perdiendo el cariño que tenia y a reemplazarlo con otros juguetes tampoco yo estaba segura no sabía que escondía debajo de esa cara para mi siniestra, hasta que un día vino una amiga con su hija y se enamoro del muñeco tanto como se había enamorado mi hijo así que lo convencí a mi niño que ya era grande para esos juguetes que se lo regalara a la nena.



Así fue se lo regalo, hablaba con mi amiga y me contaba que la nena iba a todos lados con el obviamente nunca le conté mis miedos, pero además de contarme de el payaso me contaba de su vida se había separado su madre le habían detectado una enfermedad y todo lo relacione con el muñeco deje pasar unos días y fui a visitarla cada cosa que me contaba me estremecía había perdido un bebe  se habían marchitado todas las plantas de su casa se había muerto la mascota favorita de su niña así que en un ataque de ira y de pánico le saque el muñeco a la nena de la cuna que por suerte no me vio si no me odiaría hasta el día de hoy tome unas tijeras y destrocé el cuerpo del muñeco su cara no pude porque era de una goma muy dura tome una bolsa y
la eché al basurero cuando me fui la cara aplastada en la bolsa parecía mirarme con odio y sed de venganza . Es hasta el día de hoy que  espero no encontrarme con nada parecido a él ni siquiera una persona disfrazada por que espero su maléfica represalia.

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